Colgó el teléfono, y Ximena miró hacia la sala de operaciones.
No sabía por qué, pero siempre tenía una sensación incómoda y sofocante en el pecho.
Como si algo estuviera a punto de suceder, haciendo que se sintiera casi sin aliento.
¿Quizás estaba demasiado nerviosa?
Ximena respiró profundamente varias veces, tratando de mantener la calma mientras esperaba a que doña Alicia saliera.
El tiempo de espera siempre se sentía interminable.
Cuando Samuel llegó, Ximena sintió que habían pasado varias h