Bajo la mirada inquisitiva de Alejandro, Leo apretó nerviosamente el teléfono.
—¿Qué pregunta?—Sobre Nicolás y Liliana—dijo Ximena, algo confundida por la reacción lenta de Leo. Su voz sonaba baja, no con el tono alegre habitual de sus conversaciones. Leo sintió un vuelco en el corazón y respondió rápidamente—No, mamá.
Ximena continuó—Eso está bien, es un secreto entre nosotros. Mamá confía en que mi tesoro lo guardará.
—Después de sus palabras, Alejandro le pasó de nuevo el teléfono a Leo. Al