—¿Me odias? —preguntó Kerri en voz baja—. Seguramente sí, por haber lastimado a Fabián.
Liliana respondió directamente:
—De hecho, no te odio, pero estoy muy enojada por lo que hiciste.
—Él te hizo sentir mal —dijo Kerri, levantando la mirada—. Como tu tío, siempre te he considerado como una hija. No puedo soportar que nadie te lastime ni un poco.
La sonrisa de Liliana desapareció:
—En la vida uno enfrenta muchos conflictos. ¿Acaso vas a intervenir así cada vez que tenga un problema con alguien?