Ximena dejó escapar un suave suspiro.
—Sí.
—¿Qué pasó?
—Es por Fabián.
Una sombra de cansancio cubrió el rostro de Ximena. —Parece que a Liliana le gusta Fabián. Como no pudo contactarlo, se puso a llorar.
El semblante de Alejandro se fue oscureciendo. —Voy a hablar con ella.
—¡No vayas!— Ximena lo detuvo rápidamente. —Deja que Liliana se calme por sí misma. Tus palabras no resolverán nada.
—¿Vas a permitir que tenga un romance precoz?— Alejandro fue directo al grano sobre la situación de Lilia