Dolores le sonrió a Ximena y luego se dirigió hacia la puerta:
—Pueden pasar todas.
Ximena miró sorprendida hacia la entrada.
Pronto, vio entrar a unas veinte mujeres de mediana edad vestidas con uniformes idénticos.
Ximena miró a Dolores confundida:
—¿Señorita Olivares, qué es esto?
Dolores se acercó a Ximena:
—Señorita Pérez, el señor Alejandro me pidió que trajera hoy a algunas niñeras y nutricionistas. Mire a ver cuál le agrada más y quédese con ella. Si no puede decidirse, ¡puede quedars