Zacarías se atragantó un momento.
—Niña, la naturaleza tiene sus propias reglas, yo tampoco soy omnipotente. Además, yo como comida equilibrada, tienes que entenderlo bien.
Liliana inclinó la cabeza y preguntó:
—¿Significa que hay cosas que tú no puedes predecir?
Zacarías asintió en silencio.
Viendo que la situación no avanzaba, Ximena se vio obligada a mirar a Alejandro y le dijo:
—Tus guardaespaldas están afuera, ¿pueden intervenir rápidamente si hay algún problema?
—¿Quieres quedarte?— pre