Simona, con un tono casual pero decidido, informó:
—Tengo que salir por la tarde, así que solo envíame la dirección del restaurante.
—Está bien.
Al mediodía, tras concluir su almuerzo, Simona abandonó las instalaciones de la empresa. Una vez acomodada en el asiento de su vehículo, procedió a marcar un número en su teléfono móvil.
Pronto, una mujer contestó el teléfono:
—Simona, por fin recibo tu llamada, ¿dónde nos encontramos?
Simona:
—Te enviaré mi ubicación, estoy en camino.
Transcurridos