—¿Piénsas que dejaré que bailes con otros malditos hombres así? —su gruñido provoco que mi corazón salte pero trato de que mi cara se mantenga impasible.
—¿Por qué no? A penas te conozco, no eres nadie para mí.
Miento descaradamente a la espera de cualquier cosa que tenga para decirme.
Veo como su mandíbula se tensa y sus ojos parecen cada vez más fríos.
Sin que me lo espere hace que entre a un lugar elegante donde solo estamos los dos.
Velns toma mi cintura alzándola como si yo fuera demasiado