—Ahora soy su esclavo.
¡La transmisión en vivo estalló una vez más!
Sosteniendo firmemente el teléfono y sin mostrar su rostro, ¿no era eso exactamente lo que hacía un esclavo? Yaritza se sintió muy frustrada y levantó rápidamente la mirada hacia David.
Él simplemente sonrió con total arrogancia, levantando las cejas.
—¿No puedo hablar? Sí, entendido, seguiré tu ritmo.
¡La transmisión en vivo volvió a volverse un caos total!
Yaritza quedó completamente sin palabras. Parecía que cuando un caballe