¡Yaritza sintió que ese asunto no era tan simple!
Si realmente era por dinero, ¡el bastón antiguo del señor González valía más de un millón!
Incluso si los secuestradores no fueran expertos en antigüedades, deberían darse cuenta de que los objetos personales de una persona adinerada no serían baratos, especialmente una gran pieza de esmeralda tan llamativa como esa. Sin embargo, ante sus ojos, ni siquiera notaron el elegante bastón antiguo, y eso fue lo que causó que se cayera al suelo…
Eso era