Yaritza entrecerró los ojos, entrelazó con con fuerza las manos y giró ligeramente la cabeza para mirar a Teresa… Hizo una previa evaluación de arriba a abajo, observando el atuendo blanco de Teresa.
—Puedes competir conmigo, pero ¿no deberías cambiarte de ropa primero? Después de todo, hay una gran diferencia de habilidades entre nosotras, y cuando Luciérnaga se precipita, salpica bastante barro. Pero no te preocupes, haré lo posible por abrir una brecha dentro de tres segundos y evitar así que