La expresión en los ojos de Diego cambió instantáneamente mientras miraba con ferocidad a David, sus labios se movían ligeramente.
—Entonces, ¿tú por qué razón pones tus manos sobre Yaritza? —Diego contraatacó con enojo, apretando su puño.
—Proteger a la jefa es el deber de cada empleado —respondió David con total calma, sus labios apenas se movieron.
Diego estaba tan furioso, que levantó el puño y lo lanzó hacia David.
¡Pum…!
David recibió el puñetazo con la palma de la mano. Ambos se miraron,