Sonó el teléfono de Carlos y, al ver el nombre de Fernando en la pantalla, contestó de inmediato. Era una videollamada.
— Fernando, ¿ha pasado algo? —preguntó, con evidente preocupación en la voz.
—Ha pasado —respondió él, serio durante un segundo más de lo necesario.
Pero bastó con que la imagen se ajustara para que Carlos percibiera algo diferente. El rostro de Fernando estaba relajado, casi irreconocible. La sonrisa le salió de forma automática.
—Mira quién está conmigo.
Natalia apareció a s