El coche se detuvo frente a la antigua casa familiar, la misma en la que Jorge había crecido, rodeado de comodidades y expectativas. Todo aquello parecía tan lejano ahora.
Cuando bajó, la puerta se abrió casi de inmediato.
—¡Jorginho! —La voz entrecortada de su madre rompió el silencio del vestíbulo.
Doña Helena cruzó el pasillo casi corriendo. Rodeó a su hijo con los brazos, abrazándolo con fuerza, como si pudiera protegerlo de todo con un abrazo. Las lágrimas le caían sin que ella intentara d