Esa misma mañana, Sérgio Brandão entró en el despacho de Fernando con una carpeta negra en las manos. La expresión del abogado era formal y respetuosa en su postura, aunque el hombre que tenía delante fuera más joven.
—Señor Albuquerque… aquí está todo.
Brandão le tendió el maletín a Fernando.
— La demanda inicial de divorcio. Solo falta su firma y la de su… esposa para presentarla.
Fernando levantó la vista hacia el maletín que le tendían. Respiró hondo antes de abrirlo.
El papel parecía más p