Brumeclair era una ciudad en las montañas por lo que cuando llegaba invierno este era frio. Y hoy había caído granizo.
Llevaba una camiseta térmica de lana pegada al cuerpo, un chaleco y, por fuera, un abrigo largo que casi me llegaba a los tobillos. Aun así, el frío me hacía temblar.
Yo siempre desde chiquita fui sensible al frío, pero después de mi accidente, aún más.
Aun así, a pesar de estar temblando, tenía tan buen ánimo que casi que caminaba dando saltitos.
Llegué al registro civil y, al