72. Desenfoque
Heinst sonrió, pero no era una sonrisa amable. Era una mezcla de cansancio y desafío, como si disfrutara viendo esa reacción en ella.
—No me respondas con evasivas, Clara. Sé que algo te molesta, y no es solo mi estado —replicó él, acercando aún más su rostro al de ella, hasta el punto en que podía sentir el calor de sus labios a escasos centímetros de los suyos.
Clara se quedó en silencio, sus emociones batiendo dentro de ella como una tormenta. Parte de ella quería alejarse, gritarle, reproch