54. Jugando con fuego
La tensión en el aire era tan densa que parecía vibrar con cada palabra y movimiento. La mujer, con una mirada feroz y llena de determinación, mantuvo su postura desafiante mientras observaba a los hombres que la rodeaban, evaluando cualquier posible amenaza. Su voz, aunque controlada, era una amenaza en sí misma:
—Si das un solo paso... me aseguraré de sacarte los ojos. Diles a tus hombres que bajen sus armas. ¡Ahora! —ordenó, sin un atisbo de duda en su tono.
Carlos sintió un escalofrío recor