Cesare se preguntó cómo era posible que aquella mujer que tenía delante fuera tan cansina. ¿Cómo podía librarse de un problema que él mismo se había buscado?
Aunque se sentía incómodo con la presencia de Sara Reese en la fiesta de Verona, su atención no estaba en ella. No podía concentrarse en otra cosa que no fuera el hecho de que Verona se había disfrazado a propósito de su difunta esposa. ¿A qué clase de juego estaba jugando con esa actitud? Sin pensar con claridad, abandonó a Sara Reese si