La mujer tumbada en una cama de sábanas blancas ya no observaba sus propias manos en un estado tan perfecto que apenas podía creer que hubiera dos criaturas tan hermosas y pequeñas que ni siquiera podía pensar que algún día las tendría. Luego tocó sus caritas mientras dormían abrazados como cuando aún estaban en la barriguda de sus mamás.
Madson no podía creer lo afortunada y feliz que se sentía por haber podido dar a luz a unos bebés tan sanos, pero lo mejor de todo fue la sorpresa de unos gem