21. La Cena
Alessandro y yo llegamos a la casa de doña Gertrudis, donde fui recibida con los brazos abiertos y un torrente de besos cariñosos. La señora Gertrudis, entre risas y gestos afectuosos, me examinó de arriba a abajo.
—¡Qué alegría verte de nuevo! —exclamó, sosteniendo mis manos mientras continuaba su examen.
—Me mira como si no me hubiera visto en años. —comenté entre risas.
—¡Ay, querida! Ha pasado tanto tiempo. Desde tus quince años, no he tenido la oportunidad de verte. —recordó, mientras s