CAPITULO 98

Después de regresar al departamento que compartía ahora con mi esposa, me di una larga ducha y traté de borrar de mi mente las amenazas de Amber. Aún no nos habíamos mudado porque Ana amoblaba poco a poco nuestro hogar según sus gustos… Tal vez no llegáramos a hacerlo. Pensaba en marcharme de Londres junto a ella e iniciar una nueva vida en otro país, lejos de toda esta locura.

A los ojos de cualquiera, Amber podía p

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