Mundo ficciónIniciar sesiónCuando miré a Amber, logré ver un resumen de la vida insignificante que llevaba en aquella época. No iba a negar que me había deslumbrado como un crío por esa maldita mujer, porque lo había hecho. Pero en ningún punto, absolutamente, se comparaba lo que sentí por ella con lo que sentía por Ana.
—Señor, lo lamento, pero esta mujer dice que usted la espera. En todo caso, no la pude detener —explicó c







