Mundo ficciónIniciar sesiónUna enfermera comenzó a llamarnos.
—¡Familiares de Ana Marshall! —De inmediato me acerqué hasta ella con la ansiedad a flor de piel—. ¿Usted es su esposo? —indagó.
—Sí. Dígame cómo se encuentra mi esposa —prácticamente rogué y ella negó con la cabeza, causó que mi corazón se detuviera por instantes.
—Lo lamento, señor, pero no tengo es







