Mundo ficciónIniciar sesiónNuestras frentes se unieron ya sin poder resistirnos. Las lágrimas seguían brotando como si de una fuente inagotable se tratara.
Tiernamente rozó sus labios húmedos con los míos y sentí cómo mi garganta seca por la sed de sus besos, volvían a la normalidad con ese simple gesto.
—No puedes negar que sientes lo mismo que yo, gatita. Tu cuerpo te delata, te siento vibrar bajo mis manos —murmuró de manera sed







