Mundo ficciónIniciar sesión«El trabajo, la empresa… Lucas», pensé. Abrí los ojos con desesperación.
¡Por dios, Lucas!
El hombre que acababa de confesarme su amor y al que estuve a punto de entregarme hace cuestión de hora, seguía esperando por mí en la habitación. Tendría que enfrentarlo, pedirle perdón por lo que propicié presa del deseo y las ganas de olvidar algo inolvidable. Pensé en ese







