Mundo ficciónIniciar sesión—Sí, gracias —respondí confundida, dirigí mis ojos al rostro del hombre que no me soltaba y aunque no recordaba de dónde, sus facciones y esos orbes eran familiares para mi memoria.
—¿Ana? —preguntó y lo miré confundida. Era evidente que me conocía, pero ¿de dónde?
—¿De dónde me conoce? —respondí con otra pregunta y su rostro se suavizó, mientras







