Nueva York
Tres meses después…
Ana
Me sentía fatal.
Esa era la definición correcta para mi estado físico y emocional.
Hace dos meses no me quedó más remedio que venir a Nueva York con Jonás y Eros por cuestiones legales que me tenían ligada a la empresa que Lucas me heredó.
Lo extrañaba…
Extrañaba tanto a Diego que no pasaba un solo día en que no le marcara y pasara horas hablando con él. Ambos estábamos atados de pies y manos al no poder delegar nuestros asuntos por el momento en otras manos