Mundo de ficçãoIniciar sessãoSacudí otra vez la cabeza, intentando recuperar la cordura y la estabilidad emocional que me iba dejando. Era estúpido lo que mi corazón me gritaba estaba sucediendo. Era ilógico lo que mi alma vaticinaba pasaría en escasos minutos.
Marcel, mi hijo, jugaba feliz e indiferente a todo el caos interno que atravesaba. Correteaba eufórico en la arena, ignorando por completo todo lo que mi corazón y yo estábamos experimentando.
Fijé de nuevo mis ojos en ese papel que había llevado c







