— ¡Lucas! — abro mis manos y mi mejor amigo corre hacia mí, me abraza con fuerza y ma da los dos besos reglamentarios en las mejillas.
— Que son esas fachas Miranda — me dice — el hecho de que estés en esta clínica no te da el derecho a permanecer sin tratarte y estar bella — yo sonrío y veo sus ojos humedecidos, está intentando ser fuerte, no mostrarme lo sorprendido que está.
— He perdido mucho peso — le digo.
— Y estás muy pálida — me responde y sonreímos, sentimos un carraspeo detrás y re