Miranda
— ¿Mi padre lo sabe? — le pregunto, el miedo sigue apoderándose de mí y no sé cómo reaccionar, el hecho de encontrar a esta persona aquí y jamás haber sospechado de ella, me hace pensar que no tendré escapatoria y que nadie podrá ayudarme.
— Querida, el pobre de tu padre es un imbécil - me dice mientras se sienta con elegancia en una silla frente a mí, quiero correr, pero todas las puertas están cerradas y además el arma que lleva en la mano, me ha persuadido de hacerlo — Siempre confí