La puerta de mi lado se abre y veo a uno de los chicos escoltas tendiéndome la mano para ayudarme a salir. Por estar discutiendo con Jacob, no me fijé en el camino. Estamos frente a una casa inmensa, rodeada de árboles y de un gran muro al que no puse atención; no parece la casa de un artista, más bien es una fortaleza.
Cuando salgo del carro y levanto la vista, me encuentro con varias personas de pie uniformadas, además de una señora de edad, muy elegante, en una silla de ruedas, y un joven y u