Miranda
Jacob me mira, pero no me dice absolutamente nada, vuelve a abrazarme y los recuerdos se instalan en mi mente y el miedo me embarga profundamente porque no quiero decepcionarlo.
— Tú eres consciente de que no fue tu culpa, ¿verdad? — Es lo primero que me dice, yo respiro nuevamente y mi cuerpo se relaja — No eres responsable, ni de lo de Guille, ni de lo que le pasó a tu madre — Yo sé que él tiene razón, pero ha sido complicado aceptar lo que pasó con mi madre, durante estos años verla