Miranda
— Feliz cumpleaños, hermosa — me dice Jacob mientras se acerca a la cama empujando un carrito con el desayuno ¿De dónde lo habrá sacado? Y un gran y hermoso ramo de flores silvestres, yo las adoro, pero no recuerdo habérselo dicho, se inclina hacia mí y me deja un beso tierno, paso mis manos por su cuello y lo presiono contra mí, cae en la cama de manera un poco aparatosa y se ríe, nos seguimos besando y él comienza a tocar mi cuerpo, sus manos están cálidas, puedo sentir su erección y