En el estacionamiento seguía desarrollándose una terrible batalla. Patrick, disparaba por la ranura de la portezuela hacia cualquier objetivo que se pusiera en la mira, pero estaba consciente de que no iba a resistir mucho si seguían atacándolos incesantemente.
«¿Dónde demonios están los equipos de SWAT? —se preguntó— Ya deberían estar aquí»
Lo que Patrick no sabía era que la encerrona era completa, la mente sagaz y macabra de Victor Case, el mercenario que había colocado la trampa en Grecia, d