—¡¡¡Jajajajaja!!! —la risa fría y cruel de Ivonne Coleman se dejó escuchar en el recinto de visitas de la cárcel— Me hubiera gustado ver eso con mis propios ojos —dijo con acento cruel cuando Alexander Grassman le contó el saboteo y la explosión en Grecia, en la que resultó muerto Randall Hamilton.
Grassman la miraba sonriente a través del vidrio de seguridad que los separaba, para él, ella no había perdido su encanto. Aún la veía como la mujer de sus sueños, aunque hubieran dejado atrás la juv