Dos mujeres sensuales, pero diferentes.

Rachel había regresado entusiasmada a casa, se había dado un buen baño y luego corrió hacia el cuarto de los niños, donde la agente Susan estaba con ellos. Rachel le mostró la placa y la agente Susan aplaudió como una niña entusiasmada y la abrazó.

—Yo tenía una idea de lo que quería Latimer —dijo riendo— Pero no tenía idea de lo que iba a hacer —luego la miró directamente a los ojos— Y me siento orgullosa de ti, Rachel.

—Gracias, Susan —le dijo ella sonrojada— No tenía idea de que me esperara
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