Delilah habría deseado desmayarse en ese momento y despertar para descubrir que aquello era una broma muy pesada o una pesadilla.
—Estoy soñando todavía, es eso —farfulló entre dientes—. Me despertaré y todo esto no existirá.
Maximiliano se dirigió a la maleta abierta, en ella había un bolsillo del que sacó unas hojas.
—Siento decirte que es muy real y que desde ahora viviré aquí. ¿Tan malo sería? —al preguntar, la sonrisa y la seguridad de su marido pareció difuminarse.
Él de verdad estaba int