Aviso importante:
Este capítulo contiene lenguaje vulgar.
Punto de vista de Valeria:
Cuando desperté, el olor de Mateo seguía en mi piel. Cuero cálido, colonia, sal.
Las muñecas me lucían unas líneas rojas tenues donde habían estado las esposas, como la huella fantasma de la rendición de la noche anterior.
Por un momento me quedé quieta. Flotando. A salvo. Poseída. ¿Amada?
Pero el silencio era distinto. No reconfortante. Vacío.
Me incorporé, con las sábanas de seda enredadas alrededor de los mu