Punto de vista de Mateo:
La rabia que me hervía por dentro no tenía fondo después de que Lucía colgara.
Bajé a la cámara subterránea. Llevaba años sin entrar. Había dejado la mafia atrás hacía tiempo, enterrado ese mundo bajo capas de trajes caros y negocios legales.
Pero ahora volvía. Por ella. Por la mujer que amaba.
Por Valeria.
La cámara estaba fría, con ese olor a piedra húmeda y sudor viejo que nunca desaparecía del todo, una reliquia olvidada bajo la ciudad donde el aire pesaba con el mi