8- Convicción.
Farid frunció el ceño e hizo una mueca que dejó ver su molestia y desconcierto por causa de mis insultos que no paraban de brotar de mis labios.
—Camina que tu padre nos espera.
Desde que era pequeña, supe lo que significaba vivir bajo el control de mi padre. Siempre fue un hombre estricto y tradicional, y como musulmán, tenía ideas muy rigurosas sobre cómo debía vivir mi vida.
Pero ese día , cuando decidí huir con Mark,el occidental que me había enamorado, nunca imaginé las consecuencias que