Por un instante el pánico se apoderó de mí y mi mente se hizo una película en la que la tragedia era evidente,mis piernas temblaron y el corazón parecía que se me iba a salir por la boca ante la posibilidad de que mi marido pudiese matar a Mark en un arranque de ira,¡maldita tentación!,¿por qué habíamos provocado al destino.
Las palabras de Mark resonaron con una gran verdad.
Ximena.--Ya nos descubriste,debo dejar las cosas claras de una vez,para nadie es un secreto que el gran amor de mi vida