~ELENA~
Mis tres hermanastros se giran hacia mí después de que Giacomo se va.
Miro fijamente los tres rostros idénticos.
Y yo…yo no sé qué decir.
Mi respiración sale en bocanadas cortas.
Me aferro al borde del lavabo para no deslizarme al suelo.
No lo golpearon.
No realmente.
Pero no tenían que hacerlo.
La forma en que lo miraron…la forma en que se movieron, fue más aterradora que cualquier golpe.
“¿Estás bien?” pregunta Riccardo suavemente, la dureza desaparecida de su voz.
Asiento rápidamente