~ELENA~
Me quedo congelada, mi corazón golpeando contra mi caja torácica.
Esa voz… es suave.
Familiar.
Temblorosa.
Me giro lentamente, y ahí está ella.
Mi mamá.
Está a unos pasos de distancia con su camisón, descalza, con los brazos cruzados fuertemente como si intentara mantenerse unida.
Sus ojos están abiertos de preocupación, y tal vez… culpa.
“Elena,” dice de nuevo, dando un paso más cerca. “Y-yo… escuché lo que pasó. ¿Estás herida?”
La miro fijamente.
Esta mujer.
Esta mujer que prometió si