Capítulo 33. Pensamientos locos
[CONTINUACIÓN]
Rebobinemos.
Me tropecé en uno de los sillones y perdí el equilibrio y claro, como toda persona que ama su desastrosa vida y debe cuidar otra, llevé una mano a mi vientre y con la otra pasé aventando el florero de la mesa de centro. Inclusive podía verme cayendo en cámara lenta, hasta quedar en medio de los tres sillones de color marrón.
Me intenté levantar, pero tenía un tobillo torcido y un brazo herido por los fragmentos del jarrón.
Aún así, tenía la esperanza de que las perso