—Ella te está engañando, no es quien dice ser.
Es malvada.
Lo fue con Aria.
Tienes que creerme.
—¡Basta ya Katya! —gruñó a la mujer y esta se estremeció.
El Áyax Valerio no era explosivo.
Jamás alzaba la voz, mucho menos a ella quien era su favorita.
Hasta que esa m*****a mujer llegó a destruirlo todo.
—No quiero que hables de mi esclava.
—Va a escaparse y se llevará tu cachorro con ella.
No sé por qué confías en esa mujer pero Livana nunca ha querido estar aquí.
Siempre ha hecho planes donde i