Ante la mención de su secretaria, Maxwell se quedó en silencio por un rato largo y luego tomó una profunda bocanada de aire, sabiendo que tenía que darle una respuesta. Incluso cuando no tenía nada que ocultar y nada malo ocurrió con Amanda, se sintió incómodo.
—Le pedí que me llevara algunos folios que necesitaba, es todo. ¿Pasó algo?
—No, solo se me hizo raro verla allí.
—No me digas que estas celosa...
Ella bufó.
—¿Qué? Claro que no —resopló.
—Aria, la única mujer que me importa en el