Decidió intentarlo.
Después de varios minutos de lucha interna, decidió que lo mejor sería darse un tiempo para calmarse y despejar la mente. Se fue a duchar, dejando que el agua caliente la envolviera, tratando de relajarse mientras los pensamientos sobre Maxwell continuaban atormentándola.
Al salir de la ducha, se quedó de pie frente a su armario, mirando las prendas colgadas. Se sentía inquieta, como si su apariencia fuera un reflejo de su estado emocional. ¿Por qué le importaba tanto verse