Amanda tenía demasiadas preguntas y muchísima curiosidad al respecto a lo que estaba hablando Sebastián, y es que todavía no podía creer que Aria había tenido un accidente. Estaba bastante confundida e intrigada, tuvo que sentarse en el sofá para procesar la noticia y después se dirigió otra vez a Sebastián, que parecía sostener una sonrisa maliciosa y sus ojos estaban inyectados por una satisfacción infinita.
—¿Podrías explicarme un poco más lo que estás diciendo? No entiendo eso de qué ella