Sharon separó ligeramente sus labios rosados que el hombre acababa de besar un momento atrás. Ella estaba intentando negarlo ansiosamente, pero era como si las palabras se le hubieran atascado en la garganta.
¡Sus mejillas se volvían cada vez más rojas con cada segundo que era observada fijamente por la mirada burlona del hombre!
De repente, ella lo apartó casi instintivamente y se frotó los labios con el dorso de la mano. Era como si quisiera borrar todas las marcas que él le había dejado.